Palabras que cuesta digerir,
reconozco que no me dejas indiferente,
tus palabras me hacen tiritar de placer o rugir de odio por la impotencia.
Se hace difícil oírlas sin que los sentidos salten obedientes
están llenas del sentido que falta en mi vida apresurada.
Manos frías y palabras calientes
manos heladas,
ausentes de roces, de cariños, perdidas en el tiempo y conscientes de mis temores a los abismos.
Esas manos frías son el puente para hacer de nuestras vidas,
conjuntos hermosos de sensaciones palabras y claves que se adentran en los laberintos oscuros y perdidos de nuestras mentes,
buscando esos sentimientos ahogados y adormecidos por la monotonía.
Se acerca la primavera y otra estación que cambia
cada cambio de estación me trae tu ausencia, es inevitable
los árboles y sus hojas verdes
que luego se volverán rojas
marrones
Y se posaran dulcemente en los caminos de hojas caídas,
que nos ocultaran entre besos robados,
disfrutando tanto, al pisarlas lentamente y sonoramente,
notando como ceden bajo el peso, marcando el ritmo de unos pasos,
las piso,
intento oir tus pisadas en mi mente, ¿como serán?
¿serán como las imagino?
Imagino tu cuerpo retorcerse quebrándolas como el sonoro y metálico crepitar del fuego y dejando la huella de su espalda.
me gusta despegarlas de tus espalda y ver la marca de sus pequeños nervios
Para que cada vez que pasemos por ahí las hojas silenciosas y quebradas nos hablen de amor y del desorden del deseo.
Manos frías, ventanas empañadas del calor del hogar,
me quedo en blanco pensando en cuales serán las palabras que alegren tu alma, que agiten las mariposas de tu estómago, la corriente eléctrica que te haga morderte los labios suavemente.
Te escribo palabra a palabra para encontrar en mis entrañas la novela que aun no he escrito, en la cuál tu eres mi protagonista, la mujer de las manos frías y el collar de piedras de luna azules.
Manos frías que te buscan en mi cuerpo a tientas, te abrazan,
febrero acaba ya, otro més más, el frio invierno se va, vuelven a florecer los almendros y los cerezos, adiós al otoño, al invierno, los árboles se tornan verdes se conjugan al pasar entre ocres y marrones y amarillos confundidos.
Manos frías que escriben despacio, recreándose en el papel, retoman el color de vida mientras están activas en medio del frío y arden cuando las palabras te arrastran hacia mi.
Y releo y releo, imaginando tus ojos ávidos de palabras y lecturas entre líneas, la sorpresa de la carta no esperada
Te quiero, con todos los latidos posibles antes de que el corazón explote
fuerzo mi corazón al máximo, para quererte más.
con la sangre corriendo vertiginosa a través de las venas
con cada pensamiento, siempre estas ahí.
con todo el aire que cabe en mis pulmones a punto de reventar.
Te quiero porque sabes querer de verdad.
Porque eres auténtica.
Porque no eres igual a nadie.
Porque hace sol
Porque me gusta la vida
Y porque me haces odiar la vida si no estas a mi lado.
No digas nunca más que rompo tu corazón, me haces sufrir.
Tengo mis momentos malos
mis días perdidos
mis días pasados vividos
mis senderos de aprendiz de hombre
y tu ahí haciéndome ser mejor.